viernes, 3 de agosto de 2012

Soy un esclavo

Muchas cosas nos transforman en lo que somos y una de las principales, querido lector, es nuestra familia, que es de lo que vamos a hablar en esta entrada.

Generalmente no cuestionamos lo que aprendimos en nuestras familias y sin embargo tiene una importancia increíble.
Vayamos al tema, aprendemos dos cosas fundamentalmente:
  • El amor. ¿qué es el amor?. En nuestras familias lo que aprendemos es: qué significa amor y ser amado, y cuando seamos adultos veremos normal que los demás nos traten como hemos sido tratados y amados en casa. Bien o mal, aceptados o rechazados. Así que el amor es lo primero que aprendemos.
  • El miedo, básicamente la pregunta que se hacen muchos o nos hacemos o que os hacéis es ¿el mundo me parece un lugar seguro y divertido o me enseña a tener miedo de todo?

Hay unos patrones químicos y eléctricos muy importantes que se desarrollan y forman en la infancia, por ejemplo nuestro termostato de la hormona de cortisol, que es la hormona del estrés, que te hace saltar cuando estas estresado y cuando sientes miedo también. Y si este termostato de cortisol se ha programado a la alza, si cuando eramos pequeños te han enseñado a tener miedo de todo, saltas a la mínima. Y esto afecta al tamaño de diferentes partes del cerebro humano. Esta parte del cerebro que se puede agrandar o encoger es el hipocanto. Por ejemplo, el hipocanto de las mujeres que de pequeñas han sufrido abusos suelen tenerlo más pequeño de lo normal.

En definitiva, cuando salimos al mundo exterior, siendo ya adultos, vamos a l mundo con las enseñanzas que se nos han impuesto en casa. Sentimos amor, sentimos miedo en la medida que se nos enseñó de pequeños. Por eso es muy importante que pensemos y reflexionemos ¿qué se nos enseñó o que aprendimos en nuestra infancia?

Hay una serie de corrientes que incluso dictaminan que puede afectar el orden de nacimiento de un crío, es decir, si naciste primero, segundo... Y algo tan simple o absurdo tiene su sentido, por ejemplo: los primogénitos. Los primogénitos suelen escoger profesiones donde pueden destacar, ¿por qué? pues probablemente porque ya de pequeños sus padres esperaban mucho de ellos, algo especial... es el primer hijo y pones todos tus deseos y esperanzas en él, te dedicas más tiempo... hasta que llega el segundo. ¿Qué suele hacer este primogénito? Pues se siente responsable de sus hermanos, no quiere defraudar a sus padres, etc. Es más, voy a daros datos prácticos para que veáis que no todo es teoría. De los 23 primeros astronautas en ir al espacio, 21 eran primogénitos, el resto primogénitos únicos. O de los 11 candidatos de las últimas elecciones a la presidencia de Estados Unidos, todos eran primogénitos. Con la cual cosa quiero reafirmar que si tenéis tendencia a asumir el mando con facilidad, a dar la cara y a responsabilizaros.

Y si naces segundo, no lo tienes todo perdido, lo único que tienes que pensar más. Y hay una cosa muy interesante, lo que suelen hacer es adoptar el papel opuesto de su hermano, y suele contestarse a preguntas del tipo: ¿qué puedo hacer para ser diferente al resto?

Y a parte de todo esto existe la presión familiar. A las familias no les gusta que cambies. Si quieres cambiar ellos no te ayudaran, en principio, incluso puede que te de a ti mismo muy mala conciencia a cambiar, ¿por qué? pues porque te da la sensación que les estás fallando, que estas siendo desleal, esperan algo de ti, existe un papel familiar que has  de seguir.

Pongamos un ejemplo del funcionamiento del cerebro. Algo imaginario. Imaginaos que el cerebro esta listo y tu estás en la parte más alta. De lo que se trata es de trazar un camino que te lleve a la parte más baja. Pues bien, ese primer camino que trazarás será el más corto, rápido y sencillo, pero, si te pasas toda una tarde trazando caminos encontrarás caminos que de bien seguro serán diferentes al primero pero que puede que te gusten más. Lo que quiero decir con todo esto es que a fuerza de repetir las cosas más o menos igual las haces de forma automática y ese puede llevar a la creación de los "hábitos". Hábitos buenos o malos, pero que una vez que los creas es muy difícil salirte de ellos, porque son caminos mentales, emocionales y tu caminas solito hacia abajo.

Hay que deshacer depende que camino automático del cerebro. Hay que dedicarle un tiempo (bastante en muchas ocasiones) para crear otros caminos.

Y si estos caminos lo introducimos o adaptamos a la familia lo que tienes que hacer es cuestionarte este rol, este papel. Todos jugamos un papel en la familia. Está el brillante, el egocéntrico, el simpático... ¿qué papel adoptas en una reunión familiar? Pues si quieres cambiar dicho rol lo que has de hacer es completamente lo contrario a tu hábito, es decir, si eres el que trae el regalo, esta vez olvídalo; si eres el que prepara la mesa, esta vez no lo hagas y déjate mimar por el resto; si eres el gruñón, ten unas palabras bonitas para todo. Ya verás que pasa. Pase lo que pase siempre pasará una cosa y es que todos se resisten al cambio y al que tu cambies.  Sea a mejor o a peor, porque cuando cambias estas amenazando el núcleo familiar y a tu papel en éste.

Para cambiar tu forma de ser hay que seguir unos pasos. Para aprender y deshacer unos caminos los pasos son:

  • Piensa: ¿qué hay que cambiar?, ¿cómo?
  • Hazlo: repítelo tantas veces como sean necesarias.
  • Sé: sé quien tu quieras ser.
Los seres humanos necesitamos estabilidad, pero demasiada estabilidad lo que puede significar es que renuncies a utilizar todas tus capacidades, todos tus potenciales y que te encierres en un papel, en un guión, que aprendimos en la infancia y que tal vez no nos haga del todo feliz.

Así que no seas un esclavo sin saberlo, cuestiona como vives, lo que eres, como te relacionas con el resto del mundo y escribe tu propio guión y reinventate. 

sábado, 21 de julio de 2012

... Y ahí estoy yo


De esto siempre he hecho varias reflexiones, de echo algo dije en alguna entrada del blog, pero no me cansaré de darle vueltas al tema. Aun siendo yo el que le da mucha importancia al estilismo propio y al de los demás no hay que olvidarse que hay que mirar más allá de todo eso.

Quien más y quien menos dedica una parte de su tiempo en arreglarse y cuidar su fachada. Nos levantamos por la mañana, nos aseamos, miramos en nuestro armario y cajones para escoger el modelito del día, perfilamos hasta el más mínimo detalle en ese espejo antes de salir, es más, incluso de vez en cuando volvemos a chequear y confirmar nuestro aspecto en una superficie reflectante que nos encontramos a medida que vamos caminando por la calle. Sabemos que la imagen que reflejamos de nosotros mismos empieza siempre por nuestra apariencia física, de hecho, tanto es así, que muchas empresas comercializan millones de productos para 'sentirnos' mejor con nosotros mismos. Lo curioso es que aun sabiendo todos que el aspecto físico es solo una parte de la totalidad que somos, siempre es más fácil aplicarse ese rimmel o esa gomina que revisar nuestros cimientos. A la pregunta de ¿nos gustamos? una gran parte de la población estoy seguro que contestarían afirmativamente, sí, sí se gustan o en este caso nos gustamos, pero aquí la pregunta importante es: ¿nos queremos?

Un método para averiguar si nos queremos es evaluando nuestra autoestima, que vendría siendo la valoración que tenemos de nosotros mismos. Si se tiene una buena autoestima, se actúa desde la seguridad; en caso contrario la persona actúa desde la inseguridad y se siente amenazada por casi todo lo que le rodea.

Hay algún que otro paso para poder mejorar esa valoración. Uno de los primeros pasos es dejar de pensar de manera negativa y considerar que cada uno de los errores cometidos forman parte de un largo aprendizaje (hace falta recordar que el que lo da todo por aprendido estomáticamente deja de aprender y de vivir una realidad). Lo malo, como la mayoría de casos, viene de las tablas que recibimos de los de arriba, me explico, se nos educa para hacerlo todo bien y se nos instruye en la evitación del sufrimiento, por eso, cuando algo sale mal, en vez de reflexionar y aprender del error, nos hundimos en la desesperación y tendemos a infravalorarnos e incluso a despreciarnos. También quiero recordar que NO todo está en nuestras manos, habrán cosas que podremos cambiar y otras que no.

Me he dado cuenta que en muchas ocasiones nos cohibimos a la hora de expresar nuestras emociones y opiniones por el miedo a la reacción de los demás. Esto solo ayuda a aumentar la sensación de inseguridad propia. Hay que reforzar este punto dándonos igual si nuestra opinión es diferente o contradictoria del resto. Esto ayudará a ser capaces de desenvolvernos en una serie de contextos.

He leído algo de psicólogos hablando del tema y he escogido tres pasos clave para llegar a tener una buena valoración de nosotros mismos. Éstos tres pasos consisten en:

  • Confianza en uno mismo: Se caracteriza por la conciencia de puntos fuertes y débiles, sintiéndonos cómodos en cada uno de ellos.
  • Autoevaluación realista: Asumiendo riesgos calculados y no aceptando retos imposibles.
  • Humor autocrítico: Que fortalezca la honestidad de uno mismo hacia el resto, siempre desde una actitud positiva.

Ya sé que es más fácil ponerse antiojeras, polvos en la cara o engominarnos el pelo, lo sé, pero tenéis que saber que es más provechoso para uno mismo identificar qué aspectos mejorar y trabajar en esa línea. Si queréis ser más 'guapos' o 'guapas' sed realistas, la verdad es belleza. Eso es todo lo que debéis de saber, vosotros lo valéis.

Eban

lunes, 2 de julio de 2012

La banca amorosa...


No sería nada nuevo para alguien cuando se dice estar de acuerdo que el amor es necesario como elemento fundamental en la felicidad de una persona. Su presencia posibilita el bienestar y la plenitud personal. De hecho, su ausencia, es vivida como terrorífica, como una vida llena de carencias a nivel afectivas y una fuente de infelicidad para quienes lo sufren. Enumerar las ventajas del ser querido o el querer resulta muy fácil y familiar. Lo malo viene cuando dejamos en su totalidad el concepto "felicidad" al concepto "amor". Y nos olvidamos que el amor es sólo un complemento, una suma más a la felicidad, y el primer conflicto lo encontramos cuando alguien (uno de los dos en la relación) resta todo el complemento del amor de la pareja, llevándose así la felicidad, y es que querido mío, el amor en depende que circunstancias, resta.

Psicólogos han establecido una serie de conceptos que hacen que estas matemáticas sentimentales fluyan. Tales principios hacen referencia al principio de habituación y al de saturación. No es novedad que nos habituamos a velozmente a las experiencias positivas de la vida. Por ejemplo: Si nuestro amado tiene actitudes culinarias más que aceptables y nos deleita el paladar, nos acostumbramos, olvidándonos del esfuerzo realizado por esa persona, sin necesidad de reforzar constantemente porque ya damos por hecho que siempre será así. En este sentido nos acostumbramos a lo bueno. Lo malo es que la falta de refuerzo hace que el otro mengue las ganas de seguir cocinando, haciendo que nosotros empecemos a valorar demasiado tarde lo que en su día teníamos.

El segundo principio es la saturación, y aquí ocurre todo lo contrario: lo malo cansa. No hace falta ser un gran lumbreras para saber que existe un comportamiento en el ser humano que hace que repitamos comportamientos que nos producen placer y tendamos a evitar los que no lo hacen, (exceptuando personalidades trastocadas donde existe el masoquismo, donde la persona siente placer al patrón autolesivo porque es vivido como recompensante). En las relaciones amorosas la capacidad de resistencia se ve claramente influenciada por este principio, de tal forma que veremos más atractivas a personas que no conozcamos (en este caso la saturación no existe y el balance es claramente positivo). Quien al principio de la relación no cocinaba especialmente bien, al largo de los años, se acaba convirtiendo en una especie de ataque terrorista grastronómico hacia nosotros. Porque la convivencia ha ido haciendo mella en la relación.

De esta manera si vamos sumando poco (no reforzamos lo que realmente nos gusta de la relación) y estamos restando constantemente (nos saturamos ante lo que no nos gusta) no es de extrañar que la gente busque nuevos financieros y matemáticos amorosos, que de entrada, siempre ofrecen un buen tipo de interés. Un buen principio es reforzar con mucha frecuencia lo bueno e intentar mejorar las diferencias y dificultades. Acostumbrarse a lo bueno sin aguantar lo malo y sin posibilidad de cambio nos arruinará.

Y si se me permite el uso de ésta expresión, hagan de sus relaciones una buena matemática y negocio, no vaya a ser que con el tiempo el banco del amor caiga en bancarrota sin resolución.

Eban

viernes, 20 de abril de 2012

Me enamoro, luego amo.

Todo en la vida tiene un ciclo, y en este caso, querido lector, el enamoramiento, que no el amor, tiene fecha de caducidad. Por esa razón el enamoramiento y el amor son términos completamente distintos. Incluso me arriesgaría a decir que el enamoramiento, el amor y la atracción física son completamente diferentes. De ese modo, nos pueden atraer físicamente múltiples personas, lo que tiende a la poligamia, y nos enamoramos de una sola, monogamia.

A lo largo de la historia, filósofos, pensadores y psicólogos han intentado definir la palabra amor. Por eso es muy difícil encontrar una posible definición, pero no imposible. Una posible sería la que lo considera un afecto, una emoción que nos empuja a desear la compañía de otra persona e incluso su bien. En algunas ocasiones nace a partir de un enamoramiento previo, como podrían ser las relaciones de pareja, el amor paternal o la amistad.

Bueno, sin liarnos, vamos a centrarnos en los conceptos citados anteriormente para distinguir claramente entre enamoramiento y amor. Hay estudios neurológicos que afirman que ambos procesos activan regiones cerebrales distintas. Por eso podríamos llegar a afirmar que el enamoramiento tiene fecha de caducidad. Muy a pesar de algunos, la fase pasional no dura eternamente. Hay quien afirma que el cerebro humano vive el enamoramiento como una adicción, por eso, muchas personas rompen su relación cuando la fase pasional desaparece.

El enamoramiento es la atracción que sentimos en un momento dado hacia otra persona, con todos los cambios hormonales que implica. Son varias las motivaciones que nos llevan a enamorarnos.

· Idealización del otro, gracias a un previo filtreo.

· Mediante Cupido, también conocido como ‘flechazo’.

· Para encontrar consuelo, después de una aventura.

· Por admiración del otro.

· Anhelación de compromiso y compañía.

Y por otra parte tenemos el amor, que según varios psicólogos aparece justamente cuando desaparece el enamoramiento. Este es el que requiere su conocimiento y tiempo para la otra persona. Por eso podríamos amar a diferentes personas pero difícilmente estaremos enamorados de más de uno.

Después de todo…. ¿cómo saber si estamos enamorados? Parece ser que hay cuatro características que en caso de producirse, nos sacarían de dudas.

· Intuición compartida de pensamiento de amor ideal.

· Percepción recíproca de sentimiento diferente a cualquier otro enamoramiento vivido o imaginado.

· Constante necesidad de permanecer al lado de esa persona.

· Vivencia sexual impregnada de sentimientos

A sí que si tú, mi lector querido, has tenido todo esto: estas enamorado. Si esta relación perdura en el tiempo y se estrechan vínculos podría llegar a aparecer el amor.

Eso sí, muchas veces se ha citado que el amor es ciego, y yo no soy de dicho pensamiento, ya que el amor implica la aceptación incondicional de la otra persona, aceptando, incluso, sus defectos. Es una realidad y no un sueño. No se puede estar siempre buscando a ciegas el príncipe azul o la princesa del castillo. Grabaos esto que decía Saint-Exúpery: “amar no es mirarse el uno al otro, sino, mirar juntos en la misma dirección”

Eban

domingo, 6 de noviembre de 2011

La calidad antes que la cantidad...

Últimamente y no sé muy bien por qué, encuentro como claro ejemplo a una misma persona. Como ya mencioné en la entrada pasada volveré a hablar de Shakespeare.

Este genial dramaturgo ya nos advirtió mucho antes del peligroso terreno de los celos, encarnado en el famoso personaje de Otelo. Un hombre atormentado que sólo vive para calmar sus ansias de venganza por el terrible terror de infidelidad por parte de su mujer. El trágico final ya nos lo podemos imaginar, y no sólo eso, sino también las fatales repercusiones que sobre el comportamiento humano tiene el mal de la celotipia.

He oído y no sólo una vez y lo que me preocupa más es que lo oiga en pleno siglo XXI, que si no se es celoso es porque no se ama. Y no sólo estoy en desacuerdo, sino que todo lo contrario, los celos son simplemente muestra en toda regla de las inseguridades del individuo en general y de sus inseguridades personales en particular. No hace falta ser un gran psicólogo para saber que éstas reacciones están asociadas al miedo de la pérdida del sujeto amoroso que se revela en la forma de: ansiedad, agresividad, tensión, angustia y otros sentimientos… Todo esto como fruto de una baja autoestima y de una falta de seguridad, porque el que ama desde estos criterios, creyéndose inferior lógicamente, teme a que su pareja pueda encontrar fácilmente una alternativa a él, y vive presa de sus propios temores.

Los celos son la confluencia de tres grandes factores: el amor hacia una persona en particular, el amor propio y las inseguridades particulares. Y aquí está el problema, si se ama a alguien desde la inseguridad, el temor a perder a la otra persona se convierte en el motor de la conducta. De este modo, como la mayoría, no se es celoso por querer, sino por el temor de perder. Por eso es un error evitar las relaciones amorosas por evitar caer en los temibles brazos de los celos. Toda conducta de evitación siempre está condenada a huir sin resolución. Por eso debemos trabajarlo psicológicamente para resolver la autoestima y reforzar la seguridad propia.

La realidad de todo es que hay más persona inmaduras que maduras, y en este sentido, han experimentado en un momento u otro el mal de los celos. Los celos más comunes nacen de una situación real: la persona tiene motivos para estarlo, y además, su respuesta emotiva es proporcional a la magnitud de los hechos. Es en este caso que la madurez personal nos puede llevar a controlar la situación ante una evidencia. Ahora bien, la peor cara de los celos la construyen expresiones emocionales a unos hechos irreales, fruto, claro, del pensamiento negativo e inseguro y enfermizo de la persona que lo padece. La mayoría de casos, el celoso, tiene constituido un perfil paranoico, rasgo que le lleva a percibir la realidad distorsionada. Tal idea queda anclada en el profundo fondo del individuo y es casi imposible hacerle ver e incluso convencerles de lo contrario. Y en el fondo de todo esto, la mayoría de personas que padecen celos responden a personalidades débiles y con carencias a nivel afectivo.

Lo peor de estas situaciones es que el sufrimiento se multiplica: el celoso lo pasa realmente mal, pero ¿y la otra persona? Acaba sufriendo incluso más por ver como la otra persona sufre y encima le hace sufrir a él… Es por este motivo que recomiendo ir a terapia de pareja, siempre y cuando se quiera cambiar.

Después de todo lo explicado me viene a la memoria una frase que dijo Molière: “quien es celoso ama más, pero quien no lo es ama mejor”. Y en cuestión de amor, como bien se sabe, prefiero anteponer la calidad a la cantidad, es por eso que os aconsejo que primero os queráis a vosotros mismos y después busquéis el amor de otra persona. Buscad vuestra felicidad.


EBAN

domingo, 9 de octubre de 2011

La duda me invade...

Nadie antes que Shakespeare reflejó de manera más audaz y poética los perfiles principales humanos. Por eso, si resucitáramos a Hamlet, tras varios siglos, seguiría haciéndose la misma pregunta: “ser o no ser, esa es la cuestión”. Por que lo que está claro es que la incertidumbre y la inseguridad siguen vigentes a día de hoy.

La duda puede ser causante de dos cosas, una, es que sea una actitud resolutiva y nos permita adaptarnos al medio, y otra es más bien lo contrario, la duda paraliza. Todos somos los reyes navegando entre los mares de la indecisión, la incerteza y la meditación excesiva, que todo ello se traduce como símbolo de inequívoco de la irresolución.

No estoy diciendo que sea malo dudar, ni mucho menos, con la duda tenemos ese margen para el análisis y valoración de los problemas que surgen de nuestra vida. Lo que resulta nefasto es quedarse anclado en ella, como el que delante de una bifurcación, se queda en medio del cruce sin girar a ninguna dirección por no saber que hacer o por no tener claro si girar a la derecha o a la izquierda.

Hay que tener presente que hay dos maneras de actuar ante un problema: la primera, búsqueda de la solución inmediata que nos garantice la desaparición del quebradero de cabeza; la segunda, análisis y valoración del problema sin la búsqueda inmediata de la resolución. Ambas de manera aisladas no conducen al éxito. La primera, porque existe un alto nivel de fracasar por la precipitación de nuestra decisión. La segunda, porque la valoración excesiva del problema sólo lleva a la ampliación del mismo o a diferentes “subproblemas”. Y después de esto, ¿cuál es el camino a escoger?, pues como todo en la vida, lo correcto es un equilibrio, en este caso, el equilibrio entre los dos conceptos, de tal manera que obtenemos: valorar y analizar la dirección más correcta. Eso sí, si dudamos, fallamos.

Una de las cosas más difíciles en la vida es la toma de decisiones, decidir implica posicionarse y, en ciertas ocasiones, renunciar. Si nos asalta la duda y nos dejamos llevar por nuestras inhibiciones, la conducta queda totalmente bloqueada favoreciendo la inactividad. Otro factor bloqueante es el miedo al cambio. Entramos en peligroso terreno de confundir el “no estar mal” con el “estar bien”, cuando son dos cosas muy distintas. El temor a no querer cambiar las cosas por tal de no empeorarlas y quedarnos como estamos, aun estando mal, es siempre la peor estrategia.

El temor a fracasar es en sí mismo el fracaso, ya que no llegamos a solucionar los conflictos, simplemente se aplaza para más adelante porque en ese momento no se está seguro de poder cumplir los objetivos. Lo que suele pasar al dejar pasar el tiempo es que el problema se agrava y aumenta el mal estar interno.

Ante cualquier decisión importante es recomendable actuar con seguridad y conocimiento de uno mismo. No podemos lanzarnos a empresas que están fuera de nuestro alcance, pero tampoco reducirlas limitando a nuestras posibilidades. ¿El mejor camino? El autoconocimiento, que implica saber en cada momento cuáles son nuestras capacidades, que nos permitirán llegar a un punto óptimo de ejecución, y cuáles son nuestras limitaciones, que marcaran el límite de nuestra realización.

Todos tenemos potenciales que no ponemos en práctica por desconocimiento de los mismos. Sin este autoconocimiento previo, correremos el peligro de cometer dos grandes erratas: la sobrevaloración y la infravaloración de nuestros potenciales y limitaciones. El primer error nos conduce al fracaso seguro, el segundo, al temido callejón sin salida llamado frustración.

“One change in my life. This is I need”. Cambio, sí, necesito un cambio, necesito no tener miedo a desterrarte de mi cabeza, necesito valorarme más y dejar a un lado lo vivido para vivir más.

A modo de conclusión sólo citaré un aporte que dijo NIETZCHE: “quien tiene un por qué en la vida no necesita un cómo…”



EBAN

martes, 4 de octubre de 2011

Funcionarios con corazón

Any moment, everything can change. For a minute, all the world can wait. Let go of yesterday. Open up the part of you that wants to hide away. Forget about the reasons why you can’t in life. Because it’s your time, time to FLY.

Corren tiempos difíciles y no solo me refiero a la crisis, me refiero al conjunto de sentimientos llevados a unos límites inexplicables.

Como dije en otras ocasiones el amor llevado a unos limites desastrosos, el amor mal entendido te puede llevar a sufrir mucho y quizá sea el desencadenante de otra serie de problemas.

“Piensas mucho, demasiado me arriesgaría a decir”. Sí, mi subconsciente tiene razón pero él también provoca estas situaciones. El bien y el mal, el conjunto de mi “yo” interior, el “placer” de sufrir al final ha podido conmigo.

“Gracias” la palabra más usada en mi vida desde hace unos días, una palabra que lo dice todo o nada. Y yo quiero darte el “gracias” por “todo”.

Jamás pensé dar las gracias a un profesor, el cual me imparte clases, pero como siempre se suele decir, nunca digas nunca. Siempre indignado con la clase de funcionarios que son los profesores y al final, hoy, voy a acabar dándole las gracias a uno… ¡como cambia la vida!

Hoy bajón otra vez, pero no solo contento con eso, sino que monto el drama a la mejor película del año 2011 y para el resto del siglo XX. Sí, así de triste viene siendo el día de hoy, una mujer a la que ni le va ni le viene mi vida es a la que le acabo explicando absolutamente todo, incluso llegando al terreno sentimental.

No sé si algún día leerás esto que estoy escribiendo ahora mismo, pero no te puedes hacer una idea de lo que me has llegado a ayudar esta tarde. Jamás un profesor me ha visto así y lo que implica que jamás un/a tutor/a me haya ayudado así.

Aprovecho esto para darte miles y millones de gracias y sobre todo aprovecho para pedirte perdón por el drama de hoy.



EBAN

martes, 27 de septiembre de 2011

¿...Te quedas o te vas...?

La gente aparece y desaparece. Ley de vida. O comes o te comen. Caminas y mientras vas dejando gente atrás, conociendo a otras e incluso recuperando, ¿cuánto sitio hay en el corazón?, ¿qué prefieres, entrar y quedarte o irte?

Llevo un tiempo dándole vueltas, en mi vida ha habido y habrán muchos pasajeros. Unos se han quedado, otros se han ido y otros han decidido volver. ¡Quién me iba a decir a mí que volverías!

Hace días, desde que le conocí, he creado un vínculo con dos personas que creo que en la vida imaginé tener tantas cosas en común, sí, me refiero a ti Lorena o a ti Paola. ¿Alguien en su sano juicio me podría decir que sería de mí sin vosotras dos? Nadie, normal, ¡la gente en su sano juicio no lee estas cosas! (bromas a parte).

Lorena, ¿cuánto hace que nos conocemos? La vida y más, ¿y sabes cuánto te agradezco? La vida y más. No te puedes ni llegar a imaginar lo que yo puedo estarte agradecido ¿sabes todo lo que has hecho por mí? No creo que te lo imagines… Antes he hablado de la gente que se ha ido y ha vuelto, y tu eres una de ellas ¿Quién diría que hemos estado tanto sin hablarnos? En muy poco tiempo te has convertido en un pilar fundamental pera mí, formas parte de EBAN y de MIIS-PENSAMIENTOSS, eres y serás un apoyo en todo, gracias, gracias y gracias. Y como en todo siempre hay una contrapartida, tú me tienes aquí para lo que necesites. Puedo decir orgulloso que TÚ ERES MI AMIGA.

¡Aaaah! Paola, ahora te toca a ti. Ya te lo he dicho antes, jamás pensé que volvería a hablar contigo y menos de estas cosas. El pasado, pasado está y quiero vivir el presente sin preocuparme del futuro, ¿y sabes qué? El presente es tenerte a mi lado. Tú formas mi presente. ¿Sabes? Hoy me has ayudado muchísimo y te estaré eternamente agradecido. Como no, ya te lo he dicho que tienes mi número, mi facebook, mi msn y este blog a tu disposición.

¿Conclusión? Quizá mi corazón no es grande ni envidiable ni mucho menos admirable, pero vosotras tenéis un rincón en él, vosotras estáis en él, vosotras sí cogéis en él y pensad una cosa, estáis dentro y he cerrado con llave y la llave la he tirado, así que aquí no se escapa ni el gato…

jueves, 22 de septiembre de 2011

Un dragón llamado...

A través del miedo, el hombre activa su sistema nervioso central, aumentando la frecuencia cardíaca, la sudoración y otras respuestas que lo que haces es preparar para poder reaccionar de alguna de estas maneras: atacar o huir.

El miedo no es, como la gran mayoría lo conoce ni mucho menos, una emoción negativa, sino más bies es un seguro de supervivencia, sí, a través de él, el organismo se activa para poder superar un mal trago, asegurando nuestra integridad física o psíquica.

El problema, como todo sino yo no tendría sentido y no estaría aquí contando cosas, aparece cuando esta emoción lejos de ser un estímulo o una reacción adversa, se convierte en una pauta constante de comportamiento y se desencadena a pesar de no existir ningún peligro ni amenaza real. Por otra parte, también encontramos otro aspecto paradójico si más no, la vivencia de: el miedo al miedo.

El ejemplo más claro de miedo irracional, lo constituyen las fobias. En las fobias específicas se da un miedo intenso y persistente que es excesivo y como he dicho anteriormente irracional y es desencadenado por la presencia o anticipación de elementos o situaciones específicos. Al exponerse a tal estímulo, se produce una respuesta inmediata de ansiedad que puede llegar incluso al ataque de pánico, a pesar del reconocimiento por parte de la persona que lo sufre, de que su miedo es absolutamente irracional y desproporcionado.

La activación resultante del miedo en general, como respuesta a una situación amenazante y peligrosa, va dirigida precisamente a la acción, a la reacción ante el estímulo y a la puesta en marcha de una respuesta que garantice supervivencia. De manera que el miedo nos induce a hacer algo, a afrontar el peligro de la manera más exitosa posible. Por el otro lado, tenemos el miedo irracional, que conduce contrariamente a la evitación del estímulo que provoca ansiedad o malestar, siendo altamente improductivo para el.

Según los psicólogos expertos en la materia dicen que existen varios pasos para conseguir que el miedo no nos paralice: aceptar que tenemos miedo, identificar cuál es nuestro miedo y, por último, mirar al miedo a la cara y hacer lo concreto.

Si nos fijamos en los pasos anteriormente citados encontramos una solución bastante viable para la no paralización del organismo. Si aceptamos que tenemos miedo, de manera que no hay una interpretación destructiva y negativa, sino que el primer paso para adoptar una actitud más activa.

Si nos enfrontamos a él, es muy probable que lo venzamos, si nos dejamos llevar por el miedo, el fracaso está garantizado.

Me paro a pensar en mí y en mis vivencias y estoy seguro que la verdad es que cada uno construye sus propios fantasmas y sus propios miedos, más allá de la realidad y la indefensión ante ellos. Recuerdo una preciosa frase que dijo Nelson Mandela “no es valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo”. Salid, luchad, enfrentaos al él, no tengáis miedo, sois una arma valiosa, y derrotad al dragón llamado ‘MIEDO’.

martes, 20 de septiembre de 2011

Sufro que te sufro...

Una desgracia, un imprevisto, una enfermedad, una realidad o la pérdida de un ser querido puede llenar de dolor nuestra vida. El sufrimiento existe, esta ahí, forma parte de nuestra vida pero si lo aceptamos, saldremos adelante.

Como otra persona cualquiera, lloro, me desilusiono y entristezco. Y en más de una ocasión, algún amigo, me ha dicho que cómo es posible que yo que ayudo y doy consejo al resto, puedo encontrarme en una situación así, que no debería de sufrir. Y esta idea me parece tan inocente que me encanta.

Hace tiempo que consideramos el sufrimiento como algo antinatural. Está claro que vemos el sufrimiento como algo anormal, y no es de extrañas, parece que todos nos intentan vender esa “verdad”. Incluso en libros de autoayuda nos convencen que si seguimos sus pasos no volveremos a tener ningún tipo de sufrimiento. O sea, que nos inculcan que si sufrimos es porque queremos. Y claro, como no, ahí sí que está el problema, ir a cuestas con el concepto de que somos culpables de nuestro sufrimiento sí que lo agranda.

La imagen que nos proyectan los que nos rodean, con sus corazas, también nos lleva a creer que las únicas personas que sufren somos nosotros. Quien no ha oído o dicho la típica frase de “Esto sólo me pasa a mí”. Por eso yo soy partidario de las terapias de grupo, es bastante gracioso cuando hablas con varias personas y te cuentan sus problemas y todas concluyen con “esto sólo me pasa a mí”. En las terapias de parejas las personas se despojan de la dichosa frase y se dan cuenta de que no están solos en el mundo.

Todos sufrimos, eso está claro, lo que nos diferencia es cómo interpretamos este sufrimiento y de cómo lo gestionamos. El propio sufrimiento reducirá o se ensanchará según lo que hagamos con él, por eso, si aprendemos a sufrir, sufriremos menos.

A veces cuando sufrimos pensamos que somos unos incompetentes (por no decir otra palabra) porque no sabemos afrontar los reveses de la vida. Entonces, así es cuando nuestro sufrimiento aumenta. Pero si interpretamos el sufrimiento como algo natural puede proporcionar mucha serenidad.

Lo que sí es cierto es que en ocasiones, el sufrimiento de algunas personas, visto desde fuera, es totalmente incomprensible. En un mundo dónde las guerras, el hambre están a la orden del día, que alguien te venga y te diga que esta deprimido profundamente porque se la he muerto el hámster suena a cómico, pero lo que no saben muchos, es que las acciones que a veces hacen que nos desbordemos son las más ridículas. O cuando alguien te cuenta con lágrimas en los ojos y como si hubiera pasado ayer el fallecimiento de un ser querido y cuando preguntas te dicen que hace 15 ó 20 años… Hay una cosa que hay que tenerla clara, aunque el sufrimiento lo debemos contemplar como algo normal, su desproporción o su duración si que nos debe alertar.

Obviamente, detrás de la causa (la muerte del hámster, la pérdida de un ser querido hace mucho tiempo) se agolpan y unen muchas inseguridades, miedos, ansias… que son lo que realmente provocan la pesadumbre. En este caso, yo, aconsejo acudir a un profesional para que realmente nos ayude.

El sufrimiento puede acercarnos o alejarnos de los demás. Cuando nos pasa algo, para nosotros terrible, y sufrimos, a veces caemos en el error de pensar que si nosotros no conocíamos lo que era sufrir hasta ahora, los demás tampoco. Conclusión: somos los que más sufrimos en este mundo. Este concepto egocentrista nos vuelve “hiperreflexivos”, sólo pensamos en nuestro sufrimiento, en que lo ha causado y todo esto se puede volver en nuestra contra.

Según un profesor de psicología, puede ser una de las causas de muchos trastornos mentales. Como nosotros somos el centro del universo por lo que llegamos a sufrir, creemos que son los demás los que deben girar alrededor nuestro preocupándose por nuestro estado de ánimo. Pensamos que los que orbitan a nuestro alrededor no sufren como nosotros, así que no merecen nuestra atención, que debe ir dirigida sólo a nuestro padecimiento. Y si los de nuestro alrededor no se desviven por nuestra situación como nosotros quisiéramos, no somos capaces de llegar a pensar que quizá los otros también están sufriendo y no tienen espacio para pensar en la que nos parece la situación más fuerte del mundo: la nuestra.

Con todo esto quiero decir que el sufrimiento esta bien, pero como todo, en su justa medida. No puedes creer que todos van en contra tuyo ni que todos te han de apoyar siempre. Vive, llora, enfádate, sufre, pero acéptalo. Llévalo a tu terreno. Esto te hará más humano y lúcido, y créeme cuando digo que ser más “humano y lúcido” no es poco.


EBAN

jueves, 7 de abril de 2011

No siempre el querer es poder

A todos siempre se no ha inculcado la idea de que la voluntad es la base de todo logro. Incluso yo muchas veces he dicho la típica frase de “querer es poder”, pero me he dado cuenta que no siempre se puede aplicar esta “regla de dos”. Si realmente deseamos algo, es razón suficiente para conseguirlo, pero, si no lo alcanzamos es porque realmente no lo deseábamos con nuestras fuerzas. Y ahí viene la desilusión y el sentimiento negativo. No todo es el pensamiento. Quizá alguien pretender ser el mejor nadador del mundo, pero no sólo basta con “querer” si no que es necesario otros fundamentos. Bien es cierto que todo empieza por querer algo, pero si quieres ser un gran nadador, serán necesarias factores como el talento y la práctica.

Dicen, y estoy seguro de ello, que todos tenemos un talento para algo.

Para empezar a potenciar algún talento nuestro, es imprescindible organizar tu vida y marcar unos objetivos, tales como: que queremos hacer en nuestra vida y luego probar hasta dar con lo que mejor nos sale. En este caso, más que la voluntad, lo que es necesario es la confianza en uno mismo: creer que servimos para algo. No sirven en absoluto las comparaciones con los demás ni la inseguridad personal (que a veces van muy unidas)

Muchas personas deciden en función de lo que ven en los demás (quizá falta de algún sentimiento) sin preguntarse si es eso lo que realmente desean hacer. Es entonces cuando se encuentran en situaciones inestables, ya que con el tiempo, al no haber conectado con su talento, desarrollan capacidades y hablidades por debajo de su propio potencia, creyendo que no sirven para nada o atribuyendo a su falta de voluntad sus fracasos.

Una vez conectados con su talento, hace falta ejercitarlo y seguir aprendiendo. Quien lo da todo por aprendido, deja de aprender. Ahí es cuando se pone a prueba nuestra capacidad de esfuerzo, la capacidad de trabajar diariamente en dirección a lo que queremos aprender y en buscar la autentica clave del éxito.

Aclaro, hay que saber aprovechar los propios recursos para sacar el máximo rendimiento a nuestras acciones. Es más probable que conectemos directamente con nuestros potenciales. Para ello hace falta una gran dosis de conocimiento, confianza y compromiso.

El conocimiento porque, por lo que he ido escribiendo, hay que ser conscientes de quiénes somos y cual es nuestro talento, aun que haya que buscar durante un tiempo indeterminado.

La confianza porque, aunque a veces nos cueste creerlo, todos poseemos un talento especial para algo en esta vida.

Y compromiso porque, sin una actitud actica nuestro talento no recogerá todos sus frutos.

Mi consejo para hoy: ¡arriesgaos! Da igual, descubrid si servís o no para hacer algo, probad. Una vez que lo hayáis descubierto, seguid aprendiendo y seguid dispuestos a que os enseñen quienes más sepan, así podréis iros desarrollando más y perfeccionándoos, porque quizás algún día también seáis ‘los que enseñaron’ algo. Descubríos, con querer no basta.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Belleza... ¡eres tú!

Con ésta adaptación he querido empezar mi publicación hoy. Todavía recuerdo cuando en muchas ocasiones he escuchado la pregunta de “¿soy guapo/guapa?”, y no sólo me producía escalofrío escucharlo, sino que más escalofrío me produce el saber la cantidad de trastornos psicológicos que se esconden detrás de ésa fijación, casi obsesiva, de algunas personas respecto a la belleza.

La necesidad de estar guapo o guapa es casi una imposición social, causando en muchas ocasiones una única finalidad vital: cuidar y preservar el aspecto físico y no desarrollar otras cualidades más importantes. Y a pesar de haber oído hasta la saciedad que lo que realmente importa es el interior, todavía hay quien sigue machacándose día a día para cultivar el exterior.

A ver, no nos vamos a engañar, a todos nos gusta estar guapos, seas chico o chica, a todos nos gustar ser/estar atractivos y quedar satisfechos con la imagen reflejada cuando nos miramos en el espejo, lo perjudicial es no aceptar la realidad, buscar un ideal lejos de nuestro alcance, rechazar nuestra imagen y luchar sin tregua en busca de la perfección física.

No es nada nuevo asociar esta búsqueda de la belleza en otros trastornos tales como: la anorexia, la bulimia o la vigorexia, que llevan atormentando a millones de personas sin discriminación alguna. Todos ellos tienen algo en común: individuos inseguros y de baja autoestima. Es por ésa última que suelen afectar en la población infantil y adolescente, ya que el camino hacía la madurez está más presente.

Siempre he dicho que la belleza reside solamente en los ojos de quien mira, en este sentido, aclaro, la belleza es subjetiva, lo que es o no es hermoso, es en muchas ocasiones, una cuestión absolutamente individual. De este modo, encontramos bello algo o a alguien en función de nuestras preferencias propias. Si bien es cierto que hay un patrón social de lo que se supone que es hermoso.

Simplemente, a modo de conclusión, a lo que me refiero en este artículo, es ni más ni menos la aceptación de cada uno consigo mismo. Qué distintas hubieran sido y serían las cosas si la mayoría de nosotros fuéramos educados para valorar la verdadera importancia de las cosas.

jueves, 10 de marzo de 2011

Lo que la verdad esconde

Siempre está la típica pregunta que suele hacer bastante gente ¿es bueno que la pareja tenga secretos?, y realmente ¿nos hemos parado a pensar en lo que ello implica?

Yo siempre digo lo mismo: no es necesario contárselo todo, pero todo lo que se cuente ha de ser verdad.

Claro está que una pareja se rige por dos pilares fundamentales: la sinceridad y la confianza, pero a pesar de ser esto así, no implica en ningún caso que la pareja no pueda tener secretos.

Las personas más afines a mi, en alguna ocasión me han preguntado que cómo puede haber secretos entre ellos sin que la relación se resienta. Claro, entonces es cuando toca matizar los conceptos: una cosa son los secretos, que sería toda esa información referida a hechos personales, pensamientos o sentimientos que forman parte de los seres individuales y que no se quieren compartir con nadie más, ni siquiera con tu pareja. Y luego tendríamos dos conceptos a parte muy distintas que sería, una, la omisión de la información de manera intencionada, y dos, las mentiras. Y aquí están. Sí. Son estas dos últimas las que pueden poner en peligro la estabilidad de la pareja, dando lugar a afectar directa y negativamente sobre la confianza.

Claro está que dentro de la pareja cada uno tiene su pequeño rincón individual sin necesidad de compartirlo, pero lo que se ha de evitar a toda costa son los engaños, las mentiras y el no querer contar las cosas por miedo a la reacción de la pareja.

Una solución visible a todo esto sería no contarlo todo pero hacer que todo lo que se cuente sea verdad. Y entonces es muy probable que la comunicación con la pareja sea fluida y positiva.

También hay que aclarar dos conceptos. Hay que diferenciar el campo privado y el íntimo. Como no, antes de continuar, pido ayuda a algunos especialistas para que me ayuden a definir los dos conceptos. Y si aplicamos los conceptos a la pareja podríamos decir que la privacidad hace referencia a los dos miembros de la pareja tomados como una unidad, y sin embargo, la intimidad, es aquella parcelita personal e individual que tiene cada miembro de la pareja por sí mismo y por sí solo. Es por eso que para consolidar la pareja y tener la sensación de seguridad y libertad debemos conservar una parte de nosotros que no tiene por qué ser compartida. Es lo que llaman algunos psicólogos: “un equilibrio entre pronombres: construir un nosotros sin rechazar al propio yo.”

Vamos en términos generales, la mayor traición que se puede vivir en el mundo de la pareja, según me cuentan y según mi testimonio personal, es la infidelidad que normalmente ésta va acompañada de una serie de engaños y mentiras.

Como conclusión al aporte de hoy, podría decir que penséis las cosas, porque toda actuación tiene sus consecuencias. Y creerme, tarde o temprano se pagan. Por eso y mucho más: ¡no caigáis en la rutina!

viernes, 25 de febrero de 2011

'Enfermo'

Como decía una canción muy famosa “siempre a la verita tuya”. Así se pronuncian millones de personas presas de una ‘enfermedad’ muy común: el AMOR. ¿Pero en que mesura queremos, amamos y deseamos?, ¿realmente el amor duele como citan tantas y tantas personas?

Siempre he dicho que no demuestra quien más ama sino el que ama mejor. La desmesura es, en muchos casos, una fuente de problemas muy grande.

Son muchas las parejas que acaban en una consulta porque uno de los dos, o incluso ambos, no tienen una percepción adecuada del amor. El amor malentendido, exagerado y llevado a ciertos límites puede llegar a no saber concebir la vida si no es al lado de una persona, y ahí entramos en un problema realmente grave: La dependencia emocional.

Son muchas las causas que pueden llegar a explicar la dependencia emocional: falta de afecto, temor a la soledad, concepto equivocado del amor… pero todo lleva a una misma conclusión: el amor hace daño y no debería ser así.

Si busco ayuda a algún psicólogo, como he hecho, me dice que una buena definición de la dependencia emocional es: “la necesidad emocional que un individuo siente en sus relaciones interpersonales, producto de un patrón de necesidades afectivas insatisfechas en una historia psicoevolutiva”. Vamos, lo que se traduce como: quien no obtuvo afecto y lo busca desesperadamente en una persona ajena.

El concepto de que el amor duele, es a menudo, fruto de la inspiración para la lírica, teatros, escritores y películas. Es tanto así, que incluso autores han descrito y definido un seguido de etapas que un dependiente emocional sufre:

· Primera etapa: Euforia, fruto del enamoramiento y del encuentro de alguien con quien estar.

· Segunda etapa: Subordinación a la persona idealizada en búsqueda de su afecto y aprobación.

· Tercera etapa: Deterioro como consecuencia de la dinámica afectiva establecida.

· Cuarta etapa: donde se produce la ruptura (trauma en muchas ocasiones).

· Quinta etapa: donde el dependiente, ante la imposibilidad de poder tolerar la soledad inicia una nueva búsqueda de relación.

· Sexta y última etapa: Donde se activa nuevamente la fase de euforia. Y así sucesivamente.

Viendo estas etapas podemos sacar una conclusión muy clara: el dependiente se mueve dentro de un círculo, un bucle del que no sale. Pero el problema lo detectamos en las primeras etapas a causa del mal entendido extendido de la definición de ser aprobado y aceptado por el resto.

Este problema consiste en que en muchos casos se educa a la persona en un mundo de sumisión y servilismo. Son muchos los que instruyen éstas ideas a los demás para garantizar su aprobación. Se nos educa para satisfacer las necesidades ajenas y eso a la larga nos convierte en dependientes.

Muchos psicólogos especialistas en terapias de pareja dicen que todos los dependientes acaban en sus consultas porque sus vidas han quedado reducidas al vivir y satisfacer a otros olvidando, incluso, sus propias necesidades.

La idea de ruptura de relación para un dependiente es dramática y en muchas ocasiones esa situación acaba originando trastornos de ansiedad y depresión. El dependiente en lugar de darse una oportunidad para fortalecerse, se refugia en la idea de buscar otra relación en la que le aporte algo nuevo y “medidas” para “curar” su estado, dando lugar a una historia continua e interminable de rupturas y desamor.

Después de todo, no se me ocurre un mejor consejo: No olvidéis vuestras necesidades. El amor es precioso si se sabe llevar bien. Todo es bueno en su justa medida.

Eban

lunes, 8 de noviembre de 2010

Dueño de mis actos

Hoy en clase estaba hablando con una amiga, la cual tiene un problema bastante parecido al que yo tuve con mi ex pareja, y claro, yo que soy un bloggero a más no poder, le he dado la dirección de mi blog para poder ayudarla con esta publicación y las anteriores, que estoy segurísimo que te ayudarán un montón. ¡Allá voy!

Como dije en la publicación anterior, solo tu eres dueño de tu vida, pero es que también eres dueño de tus actos y no siempre has de esperar que la otra persona actúe por nosotros y ni mucho menos "manipular" hasta llegar a la situación que tu quieres.

Sí, has de coger el toro por los cuernos y empezar a valorarte un poco. Si no lo haces tu, ¿quién lo hará?. Creo que manipular la situación para una discusión fuerte y tener la escusa perfecta no es actuar con consciencia. Eso, y perdón por definirlo así, es de cobardes y estoy seguro que tú no eres así.

Tu pareja ha tenido su momento de gloria, ha tenido tiempo para enamorarte y ha tenido tiempo para demostrarte todo su cariño y sinceramente, ¿crees que lo ha aprovechado?, ¿te compensa el estar bien hoy y al día siguiente otra vez más?, ¿crees que te está demostrando su cariño chupando culo como lo hace ahora?

En publicaciones anteriores ya dejé bien claro mi posición frente a los cambios en las personas y por la información que tu me has dado de tu pareja anteriormente no creo que te haga mucho bien y mucho menos has de pensar como piensas. Vale, sí, posiblemente le hagas daño dejándolo ¿pero acaso el se lo pensó cuando te lo hizo a ti?, ¿se lo piensa cuando te pide explicaciones cuando hablas con alguien por facebook?, ¿crees que siente el perdón que te dice una vez ha discutido contigo?

Sé que ahora estas confundida porque has conocido a otro chico y con éste la cosa pinta bien. ten claro que tarde o temprano tendrás que posicionarte en algún bando, ¿no?

Lo que quiero decir con todo esto es que estás en pleno derecho de cambiar tus pensamientos y de vivir tu vida más feliz. una vez te quiso dejar y tu suplicaste que no, pero no por eso tu has de hacer lo mismo y aguantar carros y carretas. Tienes derecho a enamorarte y desenamorarte de alguien hasta que encuentres a tu amor ideal. No por hacer que se el quien te deje vas a quedar como la buena de la película.

Piénsalo, ¿compensa esta situación actual con la situación en la que te puedes encontrar si decides por el otro chico?

Actúa tu y se consciente con tus actos.

La influencia

Todos hemos pensado en alguien, ya sea cerca o simplemente en aquél actor, de aquélla serie o película. Es más, incluso a veces hemos "copiado" algún comportamiento para posteriormente aplicarlo en nosotros y actuar como ellos actúan... Pero hoy no voy a hablar sobre eso, hoy voy a hablar de la influencia que tienen nuestras amistades o simplemente la gente cercana que nos rodea...

Me baso en la conversación que tuve con un chico con el cual mi función es ser psicólogo, pero bueno, estoy orgulloso que mis consejos le sirvan positivamente, pero ¿hasta que punto dejamos entrar en nuestras vidas a alguien? ¿tienen derecho a opinar? ¿puedo o puede esta situación cambiar?

Siempre hablo de "MÍ vida" y como bien dice la palabra "mí" (pronombre posesivo), la vida es mía. Mí vida la llevo como yo quiero, hago lo que yo quiero y opinas cuando yo quiera en el tema que yo quiera...

¿Qué quiero decir con ésto? Que esta bien hacer cómplice de nuestra vida a alguien y que esta bien que esa persona opine, haga y deshaga, pero todo tiene un cierto límite y hay que saber dónde está y dejarlo bien marcado para que nadie pueda saltárselo... Solo uno mismo domina la vida... y como bien dijo una vez Ana Torroja "lo que opinen los demás está de más"

Por favor, vivid vuestra vida a vuestra manera sin dañar al resto. Buscad vuestra propia felicidad. La vida solamente es una, y hay que vivirla lo mejor posible.

Haceos un favor y ¡sed felices!

domingo, 7 de noviembre de 2010

El STOP más importante

Ahora mismo estoy escuchando una canción de Laika en la que se dicen cosas como: "hay un stop gigante en mi tráquea" "Y otro stop gigante en mi ventrílocuo derecho y un desvío obligatorio hacia otra parte" y yo me encuentro en una situación parecida, me callo lo que siento por miedo...

No siempre en la vida te esperas a que todo te vaya bien, ni mucho menos, pero cuando la cosa empieza a ir bien tienes miedo a meter la pata y perder algo que tanto te ha costado tener... Aunque también se dice que si no sale bien, no es para ti, pero bueno...

Quizá si que me gustaría poder decirte lo que quiero, como quiero y poder aclarar sentimientos, sentimientos que siento hacia ti, claro... Te escribí una carta en la que has de leer entre líneas y posiblemente saques tus propias conclusiones, pero bueno... Espero que las sepas encontrar... sino algún día, quizá tenga el valor suficiente para poder decirte lo que siento a la cara...

¡Y encima tocayo!

Sí, es extraño, pero sí. Se llama igual que yo!

De nuevo vuelvo a sentir cosas nuevas en mi cuerpo, cosas que pensé que no volvería a sentir y que en parte me dan miedo, bastante para ser sincero...

Tengo miedo a que te escapes de mi lado, perderte sería lo peor que me podría pasar...

Me gustaría describirlo, pero no físicamente, ya que su físico no me importa lo más mínimo, describo y me fijo en sus actitudes, manías, actuaciones.... Es un chico encantador, romántico, sencillo pero especial, cariñoso, inteligente, educado, amoroso, con personalidad (muy importante)... ¿qué más se puede pedir?... bueno, sí que podría pedir algo más... pero poco a poco...

Cada hora que paso contigo es increíble, inconmesurable, irrepetible... se me pasan las horas como si fueran segundos... me encanta tocarte, acariciarte, abrazarte... vamos, me encantas!!!

Sólo pienso en cuando voy a volver a verte, que estarás haciendo... Tengo ganas de llegar a casa y poder hablar contigo por teléfono horas y horas... en tan poco tiempo te has vuelto tan especial en mi vida...

Tengo una meta más en mi vida, poder compartir todo, poder abrazarte toda la noche y despertar a tu lado, ser el ultimo en ver antes de dormir y ser el primero en ver al despertar...

Quiero que seas la persona más feliz a mi lado, quiero que te sientas como nadie se ha sentido nunca, quiero hacerte cómplice de todo lo mío... quiero que sigas a mi lado...

Quiero poco a poco conquistarte y poder llegar a resolver la duda... ¿qué más puedo pedir?, sí, ojala pueda llegar a resolverla...

domingo, 24 de octubre de 2010

¡¡¡Ya estoy aquí!!!

Hola a todos/todas, después de un gran tiempo de ausencia, me dispongo a volver de nuevo con las pilas cargadísimas! jajaja

Mi vida es un nido de cosas inesperadas que me pasan día tras día, pero ahora haré un "reset" y volveré con noticias, nuevas, críticas nuevas, y un poco lo que soy yo en general!
Tenía ganas de volver a "miispensamientoss" y volver a escribir religiosamente para desahogarme que lo necesito, parece que dentro de poco me va a salir una bola de fuego por la boca jajajaja

También quiero anunciar un nuevo blog administrado por mí, pero de un tema extremadamente diferente, hablaré, comentaré y criticaré LA MODA. Así que ya sabéis, me gustaría contar con vuestra colaboración para poder tratar la moda más cerda y no como nos la quieren implantar.

También quiero hacer referencia a mis aptitudes y actitudes "estilísticas" como bien sabe "una más" a ciencia exacta. Me encantaría poder ser estilista y de momento voy haciendo mis pinitos y espero que vayan a más sin lugar a dudad.

En el nuevo blog me podéis pedir consejo y/o otro tipo de consulta. Tengas la edad que tengas, estudies, trabajes o estés en el paro, da igual, estoy dispuesto a escuchar y ayudar.

Por último deciros que el nuevo blog se llama Estilismo en tiempos de crisis y lo encontrareis en http://estilismoencrisis.blogspot.com.

Ahora sin más demora os dejo pero para volver dentro de muy poco en los dos blogs! Muchisiimas gracias a todos!!!!

domingo, 11 de abril de 2010

Grandes expectativas

Reflexiones después de un día de compras por Barcelona City. Que he de decir que falta me hacía xD.

Somos humanos y todos alguna vez hemos tenido grandes expectativas, tanto por ti mismo o porque otra persona influye para que la alcances.

Yo soy de las dos cosas, a veces, por ejemplo, cuando salgo de un examen, salgo con grandes expectativas. Lógicamente porque creo que me ha ido bien. En otro caso, tengo expectativas de algo cuando terceras personas me hacen tenerlas.

Después de todo esto viene el chasco. Sí, contra más expectativas tienes y mejores, el golpe suele ser más grande. Como he dicho antes, después de salir de examen tengo buenas vibraciones, pero cuando me dan la corrección se me viene el mundo encima, ¿por qué? ¡Si yo había estudiado!, ¡y encima me lo sabía!... Claro aquí viene una hostia de padre y señor mío… Y después, en el otro caso, cuando estoy con una persona, cuando veo futuro a la cosa, cuando sólo veo cualidades positivas en él, se me viene parte del mundo encima. Y eso que no todas las situaciones son buscadas por mí. Claro está que no puse impedimento para reaccionar afirmativamente.

Aclaro, digo se me viene parte del mundo porque lo que no voy a hacer aquí es hundirme o pensar: “”joder si iba bien…” ¡NO! Hoy me he levantado y he dicho: “Eban, hoy es el primer día del resto de tu vida, así que disfruta al máximo”